
Luis Querbes nació en Lyon, Francia, el 21 de agosto de 1793, en plena tormenta de la Revolución francesa. Bautizado en la iglesia de Saint-Nizier, crece bajo la protección espiritual del santuario de Notre-Dame de Fourvière. Estos dos pilares lioneses forjarán duraderamente su identidad humana, cristiana y sacerdotal.
Desde su infancia, se sumerge en la vida de su parroquia, Saint-Nizier, donde integra la escolanía y frecuenta la escuela clerical. Es ante la estatua de Nuestra Señora de la Gracia donde pronuncia, siendo joven todavía, un voto de castidad; conservará preciosamente el escrito que testimonia este compromiso hasta su último aliento.
Tras sus estudios en el seminario de Saint-Irénée, es ordenado sacerdote en 1816. Nombrado vicario en Saint-Nizier, se gana rápidamente el afecto y la estima de sus feligreses, distinguiéndose especialmente por la excelencia de su predicación. Al convertirse en administrador de la escuela clerical de la parroquia, consolida lo que será el corazón de su acción: la unión estrecha entre la educación y la liturgia.
En 1822, Louis Querbes recibe la carga de la parroquia de Vourles. El desafío es inmenso: tras los estragos de la Revolución, todo está por reconstruir, tanto en el plano material como espiritual. Con determinación, restaura la iglesia y aviva la fe de los fieles. Profundamente turbado por la ignorancia y la falta de instrucción de los niños, se pone en busca de una solución duradera para la educación.
Para responder a las necesidades de las escuelas rurales, funda una asociación de catequistas que pone bajo el patrocinio de San Viator, ese lector del siglo IV que fue el devoto asistente del obispo Justo de Lyon.
Bajo su impulso, los Viatores multiplican las escuelas y los compromisos parroquiales, extendiéndose primero en Francia, luego cruzando el Atlántico hacia Canadá y Estados Unidos. El Venerable Luis Querbes fallece en Vourles el 1 de septiembre de 1859, dejando tras de sí un carisma vigoroso.
Su lema, “Adorado y amado sea Jesús”, permanece como el resumen del espíritu evangélico que transmitió a sus sucesores.
El 2 de octubre de 2019, el papa Francisco reconoció oficialmente la heroicidad de sus virtudes declarándolo “Venerable”. Hoy, sus hijos e hijas espirituales trabajan y rezan con fervor por su beatificación, esperando ver su nombre inscrito en el catálogo de los santos.
Dios, Padre bueno,
Te alabamos por el don que nos has concedido
en la persona de Luis Querbes,
pastor comprometido en la educación de la fe
y el servicio de la liturgia,
y fundador de la Comunidad de San Viator.
Te pedimos que permitas que Luis Querbes
sea reconocido entre los santos de tu Reino.
Te pedimos también, por su intercesión,
conceder la gracia (...) que imploramos de tu bondad.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.